Pimientos asados al horno: el
truco para que queden tiernos, jugosos y llenos de sabor
Los pimientos
asados son una de esas recetas tradicionales que demuestran que no hacen
falta muchos ingredientes para conseguir un resultado espectacular. Con unos
buenos pimientos rojos, aceite de oliva virgen extra y sal podemos preparar una
guarnición deliciosa y muy versátil.
Sin embargo,
aunque la receta parece muy sencilla, hay algunos detalles que marcan la
diferencia entre unos pimientos simplemente cocinados y unos pimientos asados
realmente tiernos, jugosos y llenos de sabor.
Uno de los
principales secretos está en no añadir agua. Puede parecer extraño, pero
los pimientos contienen una gran cantidad de agua en su interior y durante el
horneado van a liberar sus propios jugos. Precisamente ese líquido es una de
las partes más sabrosas de la preparación, por lo que merece la pena
conservarlo.
Ingredientes
Para
preparar estos pimientos asados necesitamos:
- 3 o 4 pimientos rojos grandes,
tipo morrón o lamuyo.
- Aceite de oliva virgen extra.
- Sal gruesa.
Elige
pimientos grandes, carnosos y en buen estado. Cuanto más gruesa sea su carne,
más agradable será el resultado final.
Cómo preparar los pimientos asados
Comenzamos
precalentando el horno a 200 ºC con calor arriba y abajo.
Lavamos los
pimientos y los secamos muy bien. Los colocamos enteros sobre una bandeja
cubierta con papel vegetal o papel de aluminio.
No es
necesario abrirlos ni retirar las semillas antes del horneado. Los dejamos
enteros para que se cocinen en su propio interior.
A
continuación, los pintamos ligeramente con aceite de oliva virgen extra.
Podemos hacerlo con un pincel o directamente con las manos.
Añadimos un
poco de sal gruesa y llevamos la bandeja al horno.
Los dejamos
durante aproximadamente 45–50 minutos. Cuando hayan pasado unos 25
minutos, les damos la vuelta para que se asen de manera uniforme.
Sabremos que
están listos cuando la piel esté arrugada, blanda y tostada. No debemos
preocuparnos si aparecen algunas zonas bastante oscuras: la piel se va a
retirar posteriormente y lo importante es que el interior quede bien asado.
El truco para pelarlos fácilmente
Cuando
saquemos los pimientos del horno llega un momento importante.
En lugar de
intentar pelarlos inmediatamente, los tapamos con papel de aluminio o una tapa
y dejamos que reposen durante 15–20 minutos.
Durante este
tiempo, los pimientos conservan su calor y generan vapor. Ese vapor queda
atrapado y ayuda a separar la piel de la carne.
Después del
reposo, retiramos la piel con cuidado.
También
retiramos el pedúnculo y las semillas.
Pero aquí
debemos tener otro detalle en cuenta: conviene hacer esta operación sobre la
propia bandeja para poder recoger todos los jugos que van soltando.
No tires el jugo de los pimientos
Este líquido
es una de las mejores partes de la receta.
Durante el
asado, los pimientos han ido soltando agua y jugos junto con todos sus aromas y
sabores.
Una vez
limpios, podemos cortar los pimientos en tiras gruesas y colocarlos en una
fuente.
Añadimos sal
gruesa al gusto y un buen hilo de aceite de oliva virgen extra.
Finalmente,
incorporamos el jugo que hemos recuperado de la bandeja. Si queremos, podemos
filtrarlo previamente para eliminar pequeños restos de semillas o piel.
El resultado
son unos pimientos tiernos, brillantes y llenos de sabor.
Cómo servir los pimientos asados
Los
pimientos asados son una guarnición perfecta para carnes y pescados, pero sus
posibilidades van mucho más allá.
Podemos
utilizarlos para preparar tostas con ventresca o anchoas, incorporarlos
a ensaladas, servirlos junto a unas patatas o acompañarlos simplemente con un
buen pan.
De hecho,
una de las formas más sencillas de disfrutarlos es precisamente esa: pimientos
asados, aceite de oliva, su propio jugo y pan para mojar.
La próxima
vez que prepares pimientos asados recuerda estas dos claves: no necesitas
añadir agua y no debes desperdiciar el jugo que sueltan.
A veces,
para conseguir una receta deliciosa, el secreto no está en añadir más
ingredientes, sino en aprovechar al máximo los que ya tenemos.
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