domingo, 18 de octubre de 2026

Pastel de atún y pan de molde

 

Pastel salado de atún con pan de molde y bechamel gratinada

¿Tienes pan de molde en casa, unas latas de atún y un poco de bechamel que te ha sobrado de otra receta? Entonces tienes prácticamente todo lo necesario para preparar este delicioso pastel salado de atún.

Es una receta sencilla, económica y perfecta para resolver una comida o una cena sin complicaciones. Se prepara con capas de pan de molde, un relleno jugoso de atún, huevo cocido y tomate, y una cobertura de bechamel y queso que se gratina en el horno hasta quedar dorada y apetecible.

El resultado recuerda a un sándwich gigante, pero con una textura mucho más cremosa y un acabado de pastel salado que podemos cortar en porciones y servir directamente en la mesa.

Además, es una estupenda receta de aprovechamiento, especialmente si nos ha sobrado bechamel de preparar croquetas, lasaña, canelones u otro plato.



Ingredientes para 4 personas

Para preparar este pastel salado necesitaremos:

·        6–8 rebanadas de pan de molde sin corteza.

·        250–300 ml de bechamel.

·        80–100 g de queso rallado para gratinar.

·        3 latas de atún en conserva, bien escurrido.

·        2 huevos cocidos.

·        4–5 cucharadas de tomate frito o salsa de tomate casera.

·        Unas aceitunas verdes picadas, opcionales.

·        Pimienta negra al gusto.

·        Orégano seco.

Para el queso podemos utilizar mozzarella, Gouda o Emmental, según nuestras preferencias. Lo importante es que funda bien y permita conseguir una superficie gratinada.

Cómo hacer pastel salado de atún con pan de molde

1. Preparamos el relleno

Comenzamos escurriendo muy bien las latas de atún. Este paso es importante para evitar que el relleno quede demasiado húmedo.

Desmenuzamos el atún en un bol y añadimos los huevos cocidos picados, el tomate frito, las aceitunas verdes y una pizca de pimienta negra y orégano.

Mezclamos todos los ingredientes hasta conseguir una preparación jugosa, pero consistente. No debe quedar caldosa, ya que después tendrá que mantenerse entre las capas de pan.

2. Acondicionamos la bechamel

Si tenemos bechamel recién hecha, podemos utilizarla directamente, siempre que tenga una textura fácil de extender.

Si procede de otra receta y ha estado en la nevera, es probable que se haya espesado bastante. En ese caso, la calentamos unos segundos y añadimos un chorrito de leche templada mientras removemos.

Buscamos una salsa cremosa y fluida, capaz de cubrir toda la superficie del pastel sin resultar excesivamente líquida.

3. Montamos la primera capa

Elegimos una fuente apta para horno y extendemos en el fondo una capa muy fina de bechamel. Así evitamos que el pan se pegue.

Colocamos las primeras rebanadas de pan de molde, cubriendo toda la base. Si es necesario, podemos recortar alguna para adaptarla a las dimensiones de la fuente.

4. Añadimos el relleno de atún

Repartimos toda la mezcla de atún, huevo y tomate sobre el pan.

La extendemos de manera uniforme, procurando que llegue hasta las esquinas y que tenga un grosor parecido por toda la superficie.

Este paso es importante para que todas las porciones tengan la misma cantidad de relleno y el pastel quede equilibrado.

5. Colocamos la segunda capa de pan

Cubrimos el relleno con otra capa de rebanadas de pan de molde.

Presionamos suavemente con la mano para compactar el pastel, pero sin aplastarlo demasiado. Queremos que las capas queden unidas y mantengan su estructura durante el horneado.

6. Napamos con bechamel y añadimos el queso

Vertemos la bechamel por encima y la extendemos cuidadosamente, cubriendo toda la superficie y llegando bien a las esquinas.

Este paso se conoce como napar: cubrir un alimento con una salsa.

Terminamos repartiendo el queso rallado por toda la superficie y añadimos una pizca de orégano seco.

7. Horneamos y gratinamos

Introducimos la fuente en el horno precalentado a 200 °C, con calor arriba y abajo, durante unos 12–15 minutos, hasta que el pastel esté bien caliente por dentro.

Después activamos el grill a máxima potencia durante unos 3–5 minutos, hasta conseguir una superficie dorada y gratinada.

Conviene vigilar el horno durante esta última fase, ya que el queso puede dorarse muy rápidamente.

8. Dejamos reposar y servimos

Retiramos el pastel del horno y dejamos reposar entre 5 y 10 minutos antes de cortarlo.

Este tiempo permite que las capas se asienten y facilita servir porciones limpias sin que se desmoronen.

El resultado es un pastel salado con una superficie dorada, un interior jugoso y una combinación de sabores muy familiar.

Consejos para que quede perfecto

Escurre bien el atún. Es uno de los detalles más importantes para evitar que el relleno suelte demasiada humedad.

No utilices una bechamel excesivamente espesa. Si ha quedado compacta en la nevera, añade un poquito de leche templada y remueve hasta que sea fácil de extender.

Reparte bien el relleno. Una capa uniforme facilita el corte y permite que todas las porciones tengan el mismo sabor.

No te saltes el reposo. Aunque apetezca probarlo nada más salir del horno, esperar unos minutos mejora la presentación y ayuda a mantener la forma.

Vigila el gratinado. El queso debe quedar dorado, no quemado. Los últimos minutos de grill requieren atención.

Variaciones para adaptar la receta

Este pastel admite pequeños cambios según lo que tengamos en casa.

Podemos sustituir el queso por el que más nos guste para gratinar, añadir unas aceitunas verdes al relleno o utilizar salsa de tomate casera en lugar de tomate frito.

También podemos ajustar las cantidades de bechamel según el tamaño de la fuente y el número de capas de pan que utilicemos.

La idea es conservar una mezcla de atún jugosa, una estructura de pan bien montada y una cobertura cremosa que se dore en el horno.

Una cena de aprovechamiento que merece la pena

Este pastel salado de atún demuestra que no hace falta preparar recetas complicadas para disfrutar de una comida casera y sabrosa.

Con pan de molde, unas latas de atún y un poco de bechamel podemos conseguir un plato completo, fácil de servir y perfecto para compartir.

Es una forma estupenda de aprovechar ingredientes que ya tenemos en la cocina y convertirlos en una receta diferente.

¡Anímate a prepararlo y cuéntame qué te ha parecido!

viernes, 16 de octubre de 2026

Este SÁNDWICH de Jamón y Queso con Bechamel es de Otro Nivel

 

Croque Monsieur: el sándwich francés de jamón y queso con bechamel gratinada

Hay recetas que demuestran que no hace falta complicarse demasiado para disfrutar de una comida especial. El Croque Monsieur es una de ellas. Este famoso sándwich francés combina ingredientes tan sencillos como el pan de molde, el jamón cocido y el queso, pero añade un toque que lo transforma por completo: una bechamel casera cubierta de queso gratinado.

El resultado es un sándwich caliente, cremoso por dentro y dorado por fuera, perfecto para una cena diferente, una comida informal o para esos días en los que apetece preparar algo rico sin pasar horas en la cocina.

Lo mejor de esta receta es que podemos hacerla con productos fáciles de encontrar y adaptar algunos ingredientes según nuestros gustos. No necesitas ser un experto cocinero para conseguir un resultado delicioso.

Ingredientes para preparar cuatro Croque Monsieur

Para los sándwiches necesitaremos:

·        8 rebanadas de pan de molde grueso.

·        8 lonchas de jamón cocido.

·        200 gramos de queso Gruyère o Emmental rallado.

·        30 gramos de mantequilla para untar el pan.

·        1 cucharadita de mostaza de Dijon, opcional.

·        Pimienta negra al gusto.

Para la bechamel casera:

·        40 gramos de mantequilla.

·        40 gramos de harina.

·        500 mililitros de leche entera.

·        Sal.

·        Pimienta negra.

·        Una pizca de nuez moscada.

El queso Gruyère es una opción estupenda para esta receta por su sabor y su capacidad para fundirse. Si no lo encuentras, puedes utilizar Emmental u otro queso que funda bien.

Cómo hacer Croque Monsieur paso a paso

1. Preparamos la bechamel

Comenzamos derritiendo los 40 gramos de mantequilla en un cazo a fuego medio. Cuando esté fundida, añadimos la harina y removemos durante uno o dos minutos para cocinarla.

A continuación, incorporamos la leche poco a poco, sin dejar de remover con unas varillas. Es importante añadirla gradualmente para conseguir una salsa fina y evitar que aparezcan grumos.

Cocinamos durante unos cinco o siete minutos, hasta que la bechamel espese y tenga una textura cremosa. Terminamos con sal, pimienta y una pizca de nuez moscada.

La consistencia es importante: queremos una bechamel que se pueda extender sobre el pan y que no sea demasiado líquida.

2. Montamos los sándwiches

Untamos con mantequilla una de las caras de cada rebanada de pan. Colocamos cuatro rebanadas sobre una bandeja de horno cubierta con papel vegetal, dejando la parte untada hacia abajo.

Si nos gusta la mostaza, podemos extender una capa muy fina sobre la cara interior del pan. Después repartimos el jamón cocido y parte del queso rallado.

Cerramos los sándwiches con las otras cuatro rebanadas, procurando que la cara untada de mantequilla quede hacia arriba.

3. Añadimos la bechamel y el queso

Repartimos la bechamel por encima de cada sándwich. No es necesario cubrirlos con una capa excesivamente gruesa, pero sí debemos extenderla bien para que cada bocado tenga ese punto cremoso tan característico.

Terminamos repartiendo el queso rallado restante por toda la superficie.

4. Horneamos hasta que estén dorados

Introducimos la bandeja en el horno precalentado a 200 °C, con calor arriba y abajo, durante unos diez o doce minutos.

Cuando el queso esté fundido y el pan caliente, activamos el gratinador durante dos o tres minutos, vigilando constantemente para que la superficie se dore sin quemarse.

El objetivo es conseguir una cobertura dorada, con pequeñas zonas tostadas y una textura crujiente que contraste con el interior cremoso.

5. Servimos recién hechos

Retiramos los sándwiches del horno y dejamos reposar un par de minutos antes de cortarlos por la mitad.

Este pequeño reposo ayuda a que el relleno se asiente y permite servirlos sin que estén excesivamente calientes.

El Croque Monsieur está especialmente rico recién hecho, cuando el queso todavía está fundido y la superficie conserva todo su crujiente.

Consejos para que quede perfecto

Utiliza pan grueso. El pan de molde fino puede ablandarse demasiado con la bechamel. Una rebanada consistente ayuda a mantener la estructura del sándwich.

Ralla el queso en casa. Siempre que sea posible, utiliza queso en bloque y rállalo justo antes de preparar la receta. Conseguirás una cobertura muy agradable al fundirse.

Controla la textura de la bechamel. Si queda demasiado líquida, se escurrirá por los lados. Debe ser cremosa y fácil de extender.

Vigila el gratinador. El queso puede pasar de dorado a quemado en muy poco tiempo. No te alejes del horno durante los últimos minutos.

No los dejes enfriar demasiado. El Croque Monsieur se disfruta mejor caliente, con el queso fundido y el pan crujiente.

¿Qué diferencia hay entre Croque Monsieur y Croque Madame?

Ambos son sándwiches franceses muy conocidos y comparten la base de jamón, queso y pan. La diferencia más característica es que el Croque Madame se sirve con un huevo encima, normalmente frito o escalfado.

Si te gustan las recetas con huevo, puedes preparar esta variante colocando el huevo sobre el sándwich una vez gratinado. Es una opción estupenda para convertirlo en una comida más completa.

¿Con qué acompañar el Croque Monsieur?

Aunque es un plato bastante completo por sí mismo, podemos acompañarlo con una ensalada verde, unos tomates aliñados o una crema de verduras. El contraste con algo fresco ayuda a equilibrar la cremosidad del queso y la bechamel.

También es una buena idea servirlo en una cena informal, cortado en mitades o cuartos para compartir.

Una receta sencilla que siempre apetece

El Croque Monsieur es la prueba de que un sándwich puede convertirse en un plato especial sin necesidad de ingredientes complicados. Con una buena bechamel, queso fundido y un gratinado dorado, conseguimos una receta fácil, sabrosa y perfecta para disfrutar en casa.

Si te gusta el jamón y queso, esta versión francesa merece un hueco en tu recetario. ¡Anímate a prepararla y cuéntame qué te parece!