domingo, 25 de octubre de 2026

Pastelitos Crujientes de Maíz Rellenos de Jamón y Queso

 

Pastelitos crujientes de maíz rellenos de jamón y queso

Si tienes harina de maíz en casa y quieres preparar algo diferente, estos pastelitos crujientes de maíz rellenos de jamón y queso son una idea estupenda.

La receta consiste en preparar una masa sencilla a base de harina de maíz y harina de trigo, dejarla reposar para que se hidrate correctamente y después formar discos finos que rellenaremos con jamón york y mozzarella rallada.

Una vez cerrados, los freímos en abundante aceite hasta conseguir un exterior dorado y crujiente.

El resultado es muy apetecible: una masa fina y crujiente por fuera y un interior caliente con jamón y queso fundido.

Ingredientes

Para preparar los pastelitos necesitaremos:

  • 500 g de harina de maíz amarilla fina
  • 120 g de harina de trigo común
  • 400 ml de agua templada aproximadamente
  • 1 cucharadita de sal
  • 150-200 g de jamón york
  • 150-200 g de mozzarella rallada
  • Aceite abundante para freír

Preparar la masa

Comenzamos mezclando en un bol grande la harina de maíz, la harina de trigo y la sal.

Añadimos poco a poco el agua templada mientras mezclamos con las manos.

No es necesario incorporar todo el agua de golpe. La cantidad puede variar ligeramente dependiendo de la harina, por lo que es mejor añadirla poco a poco hasta conseguir la textura adecuada.

Amasamos durante unos minutos hasta conseguir una masa suave y manejable.

La masa no debe quedar excesivamente pegajosa, pero tampoco debe estar seca y agrietada.

Si está demasiado seca, podemos añadir un poco más de agua. Si está demasiado húmeda, podemos corregir con una pequeña cantidad de harina de trigo.

El reposo

Una vez que tengamos la masa lista, formamos una bola y la cubrimos con un paño húmedo.

La dejamos reposar durante 30-45 minutos.

Este paso es importante porque permite que la harina de maíz se hidrate bien. Una masa correctamente hidratada será mucho más fácil de trabajar posteriormente.

Formar los discos

Después del reposo dividimos la masa en pequeñas porciones.

Formamos bolas y colocamos cada una sobre un paño ligeramente húmedo.

Cubrimos con el mismo paño y aplastamos con la palma de la mano o con la base de un plato.

En esta receta nos interesa conseguir discos bastante finos, de unos pocos milímetros de grosor.

No conviene hacerlos demasiado gruesos porque después colocaremos otro disco encima y queremos conseguir un resultado ligero y crujiente.

Rellenar con jamón y queso

Colocamos un disco de masa sobre la superficie de trabajo.

Ponemos en el centro una porción de jamón york y añadimos mozzarella rallada.

No debemos llegar hasta los bordes, ya que necesitamos espacio suficiente para cerrar correctamente el pastelito.

Colocamos otro disco de masa encima y presionamos alrededor del relleno.

Primero podemos presionar suavemente alrededor del relleno para eliminar el exceso de aire.

Después sellamos muy bien todo el borde.

Este paso es especialmente importante cuando utilizamos queso, ya que durante la fritura se fundirá y aumentará la posibilidad de que intente escaparse.

Freír los pastelitos

Calentamos abundante aceite en una sartén.

El aceite debe estar caliente pero no debe llegar a humear.

Introducimos los pastelitos con cuidado y dejamos que se frían hasta que estén dorados.

Cuando estén dorados por una cara, les damos la vuelta para que se hagan por el otro lado.

Una vez listos, los retiramos y colocamos sobre papel absorbente.

Lo ideal es servirlos inmediatamente, cuando todavía están calientes.

El mejor momento: abrirlos

La gracia de estos pastelitos está en el contraste.

Por fuera tenemos una masa de maíz dorada y crujiente.

Por dentro encontramos el jamón y la mozzarella caliente y fundida.

Por eso merece la pena abrir uno recién hecho antes de servirlos. El queso estará todavía fundido y podremos disfrutar de todo el contraste de texturas.

Otras ideas de relleno

Aunque la combinación de jamón y mozzarella funciona muy bien, podemos experimentar con otros rellenos.

Podemos utilizar diferentes quesos, añadir pollo cocinado, carne picada, verduras salteadas o incluso preparar una versión más intensa utilizando algún queso azul.

Lo importante es no sobrecargar el relleno y dejar suficiente espacio para poder sellar correctamente los bordes.

Consejos para que salgan bien

El primer consejo es respetar el reposo de la masa.

El segundo es trabajar con discos finos. Una masa demasiado gruesa hará que el resultado sea más pesado.

El tercero es sellar muy bien los bordes.

Y, por último, debemos controlar la temperatura del aceite. Tiene que estar suficientemente caliente para conseguir un exterior crujiente, pero sin llegar a humear.

Estos pastelitos de maíz son una forma sencilla y diferente de utilizar la harina de maíz y convertir unos pocos ingredientes en un bocado crujiente y muy apetecible.

viernes, 23 de octubre de 2026

Tortos picadillo

 

Tortos de Maíz Asturianos Tradicionales con Picadillo y Huevo

Los tortos de maíz son una de las recetas más tradicionales de la cocina asturiana. Una elaboración humilde, basada principalmente en harina de maíz, que con unos pocos trucos se convierte en un bocado crujiente por fuera, tierno por dentro y absolutamente delicioso.

Aunque la masa lleva pocos ingredientes, hacer unos buenos tortos tiene sus pequeños secretos. La hidratación, el reposo, el grosor de la masa y la temperatura del aceite son fundamentales para conseguir un buen resultado.

Ingredientes para los tortos

Para preparar unos 8-10 tortos necesitaremos:

·        500 g de harina de maíz amarilla fina

·        120 g de harina de trigo común

·        400 ml de agua templada

·        1 cucharadita de sal

·        Aceite de oliva suave o aceite de girasol para freír

Para servirlos podemos utilizar el acompañamiento más clásico: picadillo de chorizo y huevo frito.

También podemos acompañarlos con queso Cabrales, jamón, pimientos o incluso preparar una versión dulce con miel.



Cómo preparar la masa

Comenzamos poniendo en un bol grande la harina de maíz, la harina de trigo y la sal.

La harina de trigo tiene una función importante en esta receta: ayuda a que la masa tenga mayor flexibilidad y sea más fácil de trabajar.

Añadimos el agua templada poco a poco mientras vamos mezclando con las manos. No conviene añadir todo el líquido de golpe porque la cantidad exacta puede variar ligeramente dependiendo de la harina.

Amasamos durante unos minutos hasta obtener una masa suave y manejable. Debe poder formar una bola sin pegarse excesivamente a las manos y tampoco debe quedar seca o agrietada.

Si la masa se desmorona, podemos añadir un poco más de agua. Si está demasiado pegajosa, corregimos con una pequeña cantidad de harina de trigo.

El reposo: un paso importante

Cuando tengamos la masa lista, formamos una bola y la tapamos con un paño húmedo.

La dejamos reposar entre 30 y 45 minutos.

Este reposo ayuda a que la harina de maíz se hidrate bien y hace que después podamos trabajar la masa con mayor facilidad. Es especialmente importante si queremos formar los tortos sin que se abran o se rompan.

Cómo formar los tortos

Una vez reposada la masa, dividimos en porciones aproximadamente del tamaño de una pelota de golf.

Formamos pequeñas bolas.

Para aplastarlas podemos utilizar un paño limpio de algodón ligeramente humedecido. Colocamos una bola sobre el paño, la cubrimos y presionamos con la palma de la mano o con la base de un plato plano.

Tenemos que conseguir discos de aproximadamente 4-5 mm de grosor.

No hace falta que sean perfectamente redondos. Precisamente una de las gracias de esta receta tradicional es que cada torto puede tener una forma ligeramente diferente.

Cómo freír los tortos

Calentamos abundante aceite en una sartén a fuego medio-alto.

El aceite debe estar caliente, pero no debe llegar a humear.

Introducimos cuidadosamente el torto en el aceite y, mientras se fríe, podemos echar aceite caliente por encima utilizando una espumadera.

Este gesto ayuda a que el torto forme burbujas y se hinche ligeramente, consiguiendo ese aspecto tan característico.

Freímos aproximadamente 1-2 minutos por cada lado, hasta que estén dorados y crujientes.

Después los retiramos y los colocamos sobre papel absorbente.

Lo ideal es servirlos inmediatamente, cuando todavía están calientes.

Tortos con picadillo y huevo

Uno de los acompañamientos más conocidos es el picadillo de chorizo con huevo frito.

Salteamos el picadillo en una sartén hasta que esté bien hecho y preparamos un huevo frito intentando conservar la yema líquida.

Colocamos el picadillo sobre el torto y terminamos con el huevo.

Cuando rompemos la yema y se mezcla con el picadillo y el torto crujiente tenemos una combinación sencilla pero espectacular.

Otros acompañamientos

Aunque picadillo y huevo es una combinación fantástica, los tortos admiten muchos acompañamientos.

Podemos servirlos con queso Cabrales, con jamón y pimientos del padrón o incluso preparar una versión dulce con miel y queso o membrillo.

Los trucos para que salgan bien

Hay tres puntos especialmente importantes.

El primero es el reposo de la masa. No debemos tener prisa.

El segundo es el grosor. Un torto demasiado grueso tendrá una textura diferente y puede resultar más difícil conseguir el equilibrio entre exterior crujiente e interior tierno.

El tercero es la temperatura del aceite. Debe estar suficientemente caliente para freír y dorar el torto, pero sin llegar a humear.

Con estos pequeños detalles podemos preparar en casa unos deliciosos tortos de maíz y disfrutar de una de esas recetas tradicionales que forman parte de la cocina asturiana.