Garbanzos con chorizo y lacón: plato de cuchara de los de siempre
Hay platos que no necesitan presentación. Los garbanzos con chorizo y lacón son uno de ellos. Un guiso humilde, tradicional y reconfortante que forma parte de la cocina de casa, de esa que se hace sin prisas y con cariño.
Esta receta no busca ser rápida ni moderna. Busca ser honesta. Aquí el protagonismo lo tienen el tiempo, el reposo y unos ingredientes sencillos bien tratados. Por eso se hace todo en la olla exprés, sin sofritos ni pasos innecesarios, dejando que los sabores se mezclen poco a poco.
El primer paso imprescindible es el remojo. Los garbanzos secos necesitan al menos 12 horas en agua fría para hidratarse bien y cocerse de forma uniforme. Al día siguiente se escurren y se colocan directamente en la olla junto con el chorizo, el lacón y los ajos. Nada más.
Se cubre todo con agua caliente y se cocina en olla exprés durante unos 30–35 minutos desde que sube la presión. No se añade sal ni pimentón en este momento, ya que el pimentón con presión amarga y la sal puede endurecer el garbanzo.
Una vez terminado el tiempo, se apaga el fuego y se deja que la olla pierda presión sola. Aquí viene uno de los secretos del plato: el reposo. Dejar los garbanzos de un día para otro hace que el caldo se asiente y el sabor mejore notablemente.
Al día siguiente se abre la olla, se añade el pimentón y se pone al fuego destapado durante unos minutos para que hierva suave y se integren los sabores. Solo entonces se ajusta de sal.
El resultado es un plato de cuchara sabroso, reconfortante y de los que apetecen cuando hace frío o cuando simplemente se quiere comer bien. Un guiso que no necesita adornos y que demuestra que la cocina de siempre sigue siendo insuperable.

