domingo, 20 de septiembre de 2026

Croquetas de arroz

 

Croquetas de arroz y queso crujientes por fuera y fundidas por dentro

¿Te ha sobrado arroz y no sabes qué hacer con él? Antes de guardarlo otra vez en la nevera sin tener muy claro para qué lo vas a utilizar, apunta esta receta porque puede convertirse en una de esas preparaciones que haces una y otra vez.

Estas croquetas de arroz y queso son una forma sencilla de aprovechar el arroz cocido y transformarlo en un aperitivo completamente diferente. Por fuera quedan doradas y crujientes, mientras que en el interior encontramos una sorpresa: queso fundido.

Y hay algo especialmente interesante en esta receta: no necesitamos preparar una bechamel. La propia textura del arroz frío, junto con el huevo y el queso rallado, nos permite formar las croquetas fácilmente.

Es una receta perfecta para esos días en los que tenemos arroz cocido del día anterior y queremos darle una segunda vida.

¿Por qué es mejor utilizar arroz frío?

Este detalle es importante.

El arroz recién cocinado suele estar más suelto y húmedo, mientras que después de unas horas en la nevera adquiere una textura más compacta gracias al almidón.

Por eso, para preparar estas croquetas es mucho mejor utilizar arroz cocido y completamente frío.

De hecho, esta receta es una estupenda manera de aprovechar arroz que nos haya sobrado de otra comida.

Ingredientes

Para preparar aproximadamente unas 10-12 croquetas, dependiendo del tamaño, necesitaremos:

·        2 tazas de arroz cocido frío.

·        1 huevo L.

·        50 g de queso rallado.

·        Queso que funda bien para el interior.

·        Pan rallado o panko.

·        1 huevo para rebozar.

·        Aceite.

·        Ajo en polvo, perejil u otras especias al gusto.

Para el corazón de queso puedes utilizar mozzarella, gouda, cheddar o cualquier queso que funda bien.

Cómo preparar las croquetas de arroz y queso

Comenzamos poniendo el arroz frío en un bol.

Añadimos el huevo y los 50 gramos de queso rallado. Si queremos darle algo más de sabor podemos incorporar un poco de ajo en polvo, perejil o incluso alguna especia que nos guste.

Mezclamos bien mientras aplastamos ligeramente algunos granos de arroz con el tenedor. No necesitamos convertirlo en un puré; simplemente queremos que la mezcla quede suficientemente compacta para poder formar las croquetas.

Ahora llega la parte divertida.

Tomamos una porción de la mezcla y la aplastamos ligeramente en la palma de la mano. Colocamos en el centro un pequeño cubo de queso.

Cerramos la mezcla de arroz alrededor del queso y formamos una bola o una croqueta alargada.

Aquí es importante asegurarnos de que el queso quede completamente cubierto. Si dejamos algún agujero, durante la cocción el queso puede escaparse.

Una vez formadas todas las croquetas, llega el momento del rebozado.

Pasamos cada una primero por huevo batido y después por pan rallado.

Si queremos conseguir una cobertura todavía más resistente y crujiente, podemos hacer un doble rebozado: huevo, pan rallado, huevo y nuevamente pan rallado.

Cocción

Tenemos dos posibilidades.

La primera es freírlas en una sartén con abundante aceite caliente.

Como el arroz del interior ya está cocido, no necesitamos cocinar las croquetas durante mucho tiempo. Simplemente buscamos que el exterior quede bien dorado y que el calor llegue al centro para fundir el queso.

Las vamos girando con cuidado hasta conseguir un color dorado uniforme.

Después las sacamos y las dejamos unos instantes sobre papel absorbente.

También podemos prepararlas en freidora de aire.

En ese caso, las pincelamos ligeramente con aceite y las cocinamos a 200 ºC durante unos 8-10 minutos, dándoles la vuelta aproximadamente a mitad de cocción.

El tiempo puede variar según el tamaño de las croquetas y el modelo de freidora de aire.

El momento más importante: abrir la croqueta

Aunque estas croquetas están deliciosas simplemente recién hechas, hay un pequeño ritual que merece la pena.

Deja que reposen unos segundos y después abre una con cuidado.

El exterior debe ofrecer resistencia y sonar ligeramente crujiente, mientras que el interior debe mostrar el queso fundido.

Ese contraste entre crujiente y cremoso es precisamente lo que hace tan especial esta receta.

Además, puedes cambiar completamente el resultado dependiendo del queso que utilices.

La mozzarella dará un interior muy elástico; el gouda aportará mucho sabor y una textura muy cremosa, mientras que el cheddar dará un resultado más intenso.

Una receta perfecta de aprovechamiento

Una de las cosas que más me gustan de esta receta es que demuestra que las sobras no tienen por qué terminar siendo aburridas.

Un poco de arroz cocido puede convertirse en unas croquetas completamente diferentes con muy pocos ingredientes.

Y ni siquiera tienes que prepararlas siempre iguales.

Puedes añadir jamón picado, restos de pollo, verduras, atún, diferentes especias o incluso cambiar el queso del centro.

Lo importante es mantener una mezcla suficientemente compacta para poder formar las croquetas.

Consejos para que salgan perfectas

Utiliza arroz frío. Es mucho más fácil de manejar y compactar.

No hagas las croquetas demasiado grandes. Así el queso llegará a fundirse antes de que el exterior se dore demasiado.

Cubre completamente el queso. No debe quedar ningún agujero por donde pueda escaparse durante la cocción.

El aceite debe estar caliente. Si está demasiado frío, el rebozado absorberá más grasa y puede quedar menos crujiente.

No las abras inmediatamente al salir del aceite. El queso estará muy caliente. Espera unos segundos y después disfruta del momento del corte.

viernes, 18 de septiembre de 2026

Snack de arroz

 

Snack crujiente de arroz y queso con solo 2 ingredientes

Hay recetas que nacen porque quieres preparar algo especial y otras que aparecen cuando miras la nevera y piensas: “¿Qué hago ahora con esto?”.

Esta receta pertenece claramente al segundo grupo.

Porque si tienes un poco de arroz cocido que te ha sobrado, no necesitas convertirlo otra vez en arroz a la cubana, arroz tres delicias o cualquier otra receta tradicional. También puedes transformarlo en un snack completamente diferente: pequeños bocados de arroz y queso que, una vez cocinados y enfriados, quedan sorprendentemente crujientes.

Y lo mejor es que la base de la receta solamente necesita dos ingredientes: arroz cocido y queso.

Es una de esas preparaciones perfectas para tener guardada cuando apetece picar algo salado pero no quieres complicarte demasiado.

Ingredientes

Para preparar estos snacks necesitamos:

·        1 taza de arroz blanco cocido y frío.

·        ½ taza de queso parmesano rallado o cualquier queso curado que sea seco y tenga bastante sabor.

De manera opcional podemos añadir una pizca de pimentón, ajo en polvo, pimienta, orégano o alguna otra especia que nos guste.

Es importante que el arroz esté frío. Si es arroz del día anterior, todavía mejor, porque resulta más fácil de triturar y compactar.

Cómo preparar el snack de arroz y queso

Comenzamos colocando el arroz cocido y frío en una picadora o procesador de alimentos.

Añadimos el queso rallado y trituramos ambos ingredientes hasta conseguir una mezcla bastante uniforme y pegajosa.

No buscamos convertirlo en un puré líquido. Queremos una especie de pasta que podamos manipular con las manos y darle forma.

Si la mezcla está demasiado seca y la picadora no consigue trabajarla bien, podemos añadir una pequeña cucharadita de agua. Muy poca cantidad, porque si nos pasamos conseguiremos una masa demasiado húmeda.

Cuando tengamos la mezcla lista, nos ponemos una pequeña cantidad en las manos y formamos bolitas pequeñas o cilindros.

Aquí hay un detalle importante: intenta que todas las piezas tengan aproximadamente el mismo tamaño. Así se cocinarán de manera uniforme y, además, el resultado será mucho más bonito.

¿Cómo cocinarlos?

Tenemos varias posibilidades.

En sartén

Ponemos una sartén a fuego medio y añadimos un pequeño chorrito de aceite.

Colocamos los bocaditos y vamos cocinándolos mientras los movemos para que se doren por diferentes lados.

No necesitamos una cocción larguísima porque el arroz ya está cocido. Lo que buscamos principalmente es que el exterior se dore y el queso forme una superficie crujiente.

En freidora de aire

También podemos prepararlos en airfryer.

Los colocamos en la cesta procurando que no estén amontonados y los cocinamos aproximadamente a 180 ºC durante unos 10-12 minutos.

El tiempo puede variar dependiendo del tamaño de las piezas y de la potencia de cada aparato, así que lo mejor es vigilarlos y retirarlos cuando estén dorados.

En el horno

Otra opción es utilizar el horno.

Los colocamos sobre una bandeja con papel de horno y los cocinamos hasta que estén dorados y firmes.

La ventaja del horno es que podemos preparar una cantidad bastante grande de una sola vez.

El truco para conseguir el crujido

Aquí está probablemente la parte más importante de toda la receta.