Muslitos de pollo al horno jugosos: la receta que hago y me olvido
Hay días en los que la cocina no puede ser una complicación más. Días de prisas, de llevar y traer a los niños, de extraescolares, fútbol y agendas llenas. Para esos días, tener una receta segura es oro. Y estos muslitos de pollo al horno son exactamente eso: una solución real para la vida real.
Esta no es una receta para sorprender, ni para experimentar sabores raros. Es una receta pensada para gustar a todos, especialmente a los niños, y que además queda perfecta incluso después de recalentarla. Algo que no todas las recetas pueden decir.
Por qué esta receta funciona siempre
El secreto de estos muslitos está en su sencillez. No llevan salsas que puedan no gustar, no necesitan marinados largos ni ingredientes difíciles. Solo pollo, patatas, ajo y limón. Ingredientes de los de toda la vida, de los que sabes que funcionan.
Además, al cocinar el pollo sobre una base de patatas, se crea una humedad natural que hace que la carne quede tierna y jugosa, incluso horas después. Por eso es ideal para dejarla hecha antes de salir de casa y solo recalentarla a la hora de la cena.
Ingredientes de toda la vida
Para preparar estos muslitos de pollo al horno necesitarás:
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3 o 4 patatas
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4 dientes de ajo
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1 limón
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Aceite de oliva
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Sal
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(Opcional) una pizca de pimentón dulce
Nada más. Sin listas interminables ni ingredientes raros.
Cómo preparar los muslitos de pollo paso a paso
Empieza pelando y cortando las patatas en rodajas no demasiado finas. Colócalas en el fondo de una bandeja de horno, añade sal y un buen chorrito de aceite de oliva. Esta base es clave para que el pollo no se seque.
Sal bien los muslitos de pollo y colócalos encima de las patatas. Aplasta ligeramente los ajos con el cuchillo y repártelos por la bandeja. Corta medio limón en rodajas y ponlas entre el pollo y las patatas. El otro medio exprímelo por encima.
No te preocupes si no te gusta el sabor fuerte del limón: no se nota. Solo aporta jugosidad y un toque fresco muy suave.
Introduce la bandeja en el horno precalentado a 190 °C y hornea durante 50–55 minutos. Si a mitad de cocción puedes darles la vuelta a los muslitos, mejor, pero si no, no pasa nada: quedan igual de bien.
Perfectos para recalentar
Una de las grandes ventajas de esta receta es que no se seca al recalentar. Puedes dejar la bandeja hecha, apagar el horno y taparla. A la hora de cenar, solo tienes que calentar:
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10 minutos en el horno a 180 °C
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o 2–3 minutos en el microondas con un poco de grill
Las patatas y el limón mantienen la humedad y el pollo sigue estando tierno.
Ideales para niños
Para los más pequeños, basta con servir el muslito y las patatas, retirando si quieres las rodajas de limón visibles. El resultado es una carne suave, sin sabores fuertes y muy fácil de comer.
Una receta para guardar
Estos muslitos de pollo al horno son de esas recetas que se quedan contigo. De las que repites una y otra vez porque sabes que funcionan, porque no fallan y porque te hacen la vida un poco más fácil.
Si buscas cocina casera, sencilla y real, esta receta merece un sitio fijo en tu menú semanal.

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